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Al final, todo redunda en las relaciones. Podemos tener toda la riqueza del mundo, pero si estamos solos, sin las personas que queremos, terminamos sintiéndonos pobres. Ahora bien, las relaciones no se construyen por sí mismas… usted tiene que trabajar arduamente en ellas. Busque y conserve relaciones amables con sus grupos de trabajo, socios, empleados, proveedores, colaboradores y clientes. Con el aprecio y respeto mutuo, podrá construir relaciones sólidas y positivas a largo plazo. Tolere y respeto la inteligencia y el camino de cada cual. Todos somos diferentes y miramos la realidad desde nuestro personal punto de vista. No sea soberbio pensando que su postura es la “correcta” y que el resto está equivocado. Tampoco argumente diciendo que porque la mayoría piensa de determinada manera, el asunto debe ser “así”. En nombre de las mayorías se han apoyado muchas guerras y eso no quiere decir que sea correcto. Comprenda que las personas tienen diferentes inteligencias: lingüística (capacidad verbal/literaria); lógica (capacidad analítica/matemática); espacial (capacidad imaginativa/visual); musical (capacidad auditiva/rítmica); corporal (capacidad cinestética); interpersonal (capacidad social/relacional); e intrapersonal (capacidad de autoconocimiento). Por último, enfrente las crisis de un modo positivo y comuníquese continuamente.
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