|
En general, pareciera que nos prepararan para ser empleados de alguna empresa, no para emprender nuestros propios proyectos. También, pareciera que nos enseñaran a comprar barato y vender caro, en lugar de obtener flujos sobre nuestras inversiones. Un activo, creemos, es aquel que nos proporciona dinero, en contraste con un pasivo. Muchos creen que tener un automóvil, por ejemplo (a pesar de todos los beneficios que proporciona) es un activo, aunque en estricto rigor es un pasivo. No nos preparan en educación financiera y basta observar los niveles de endeudamiento de la sociedad de consumo para darnos cuenta cuanto gastan las personas en objetos que no pueden pagar y que al final pagan, vía crédito, un sobreprecio sobre los mismos. Los mensajes son multidimensionales, tangibles y variopintos. Compre esto o aquello o invierta en algo sobre lo que no podrá tener control alguno. Abundan “sabios asesores”, que aconsejan sobre cómo invertir y hacer negocios. Tener coraje y tesón y resistir a los “embustes publicitarios” no es fácil. La maquinaria capitalista está orientada para aquello. No planteamos que esto sea bueno o malo; no podemos hacer juicios de valor, pues también estamos inmersos dentro de aquella. Los pensamientos, llevan a acciones y estas, a resultados. Lo invitamos a reflexionar…
|