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En las mipymes, la escasez de recursos es la regla, pero no debería ser la excusa. Se puede actuar, no lamentando las debilidades, sino desde las fortalezas. Ni la remuneración ni los reportes a la autoridad, deberían ser las únicas motivaciones. La estructuración vertical, tiende al despotismo, el resentimiento, el secretismo y la rigidez. Para desarrollar la innovación continua, hay que “derrotar” todas las fronteras, todos los bordes departamentales al interior de su compañía (con ello también se destruyen “equipos islas”, egos trasnochados y solitarios genios). Además, hay que potenciar los proyectos multifuncionales y multidisciplinarios, en donde cada cuota de equipo, cada aporte grupal, obrará en resultados asombrosos. Cada “tribu de guerreros”, librará sus propias batallas, pero la gran guerra, la guerra por el objetivo mayor (por el gran proyecto), se logrará si y sólo si se reconocen, respetan e interrelacionan los distintos equipos de trabajo en función de esa meta común. Algunas recomendaciones prácticas para producir cambios en la cultura organizacional: junte a los diferentes profesionales en un mismo espacio físico; aleje ese espacio físico de las oficinas principales; propicie reuniones informales después del trabajo; y, haga participar a clientes y proveedores en el proyecto.
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