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En un mundo centrado en las limitaciones, el temor a destacar, el miedo al ridículo y la autocomplacencia, no tener metas en la vida, sería desastroso. No tener metas escritas, no será desastroso, pero traerá menos éxitos al proyecto emprendedor. Las metas escritas deben ser concretas, precisas y cuantificables. Deben además estar escritas en tiempo presente y deben ser planteadas en sentido positivo. ¿Deben ser altas sus metas? Sí, pero no inalcanzables. Para los emprendedores, las metas escritas fortalecen el carácter, al proyectar al emprendedor a largo plazo. Las metas escritas, le entregan al emprendedor el control de su vida. Proporcionan una motivación interna, permanente y constante. Ayudan al emprendedor a mantenerse enfocado (concentrado). Las metas escritas mejoran su habilidad para tomar decisiones. Exigen y desarrollan su confianza personal. Ayudan a adelantar el futuro. Las metas escritas apoyan en los procesos de cambios. Las metas escritas tiene plazos (tiempos) y son coherentes con su misión personal. También, aumentan la percepción de oportunidades. Por último, las metas escritas potencian la concreción del tipo de persona que el emprendedor quiere llegar a ser. Escriba sus metas, revíselas, estúdielas, “poséalas” y pronto aquellas se harán realidad.
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