Dentro de los ejecutivos exitosos, pareciera que hay más juventud, más mujeres y menos educación de elite (se tendería a “mirar con buenos ojos” las formaciones generalistas, que tienen una visión más gestáltica -integral- de los negocios). Los asensos/cambios laborales serían más rápidos y trabajar en empresas en crecimiento sería bueno para el aprendizaje y las metas. Sin embargo, quizás por la crisis financiera mundial (la creciente falta de seguridad laboral), las opciones de emprendimiento aumentan y las personas automotivadas optan por comenzar sus propios proyectos, mayoría de los cuales, eso sí, fracasan. ¿Fracasan? Término relativo, pues dependería de la acepción de la palabra. Para muchos, el fracaso no existe y se trataría más bien de procesos continuos de búsqueda individual y perfeccionamiento personal. Así, muchos marketeros, aconsejarían minimizar costos al buscar prospectos/clientes u obtener el máximo de clientes posibles (reteniéndolos por mayor tiempo). Habría que “encontrar la fórmula” para hacer aportes a la comunidad, al menor tiempo, al menor costo, solucionando problemas de la gente. Las mipymes, podrían obtener más del marketing si lo utilizaran como sistema único para satisfacer al mercado y generar utilidades. Encontrar el punto de equilibrio entre adquisición/retención de clientes es importante.
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