|
Todos los humanos, unos más, otros menos, llevan un ego a cuestas. Cuando sus acciones están comandadas por el ego, las cosas tienden a complicarse… ¿Por qué? Porque reacciona para proteger al ego, inflarlo, elogiarlo, reafirmarlo y recibir atención de los demás. Abandone la idea de imponerse en las discusiones y tener siempre la razón, máxime cuando trate con clientes. Modere su soberbia y sus ganas de demostrar que usted está en lo correcto y el resto está equivocado. Si cambia su manera de pensar y reaccionar, cambiará su vida. Cuando abandone la afectación y la intransigencia, las demás personas se identificarán con su naturaleza flexible y confiarán en usted. Cuando lo critiquen, escuche atento lo que dicen y libérese de toda actitud de rigidez, descubriendo las causas de la crítica, haciéndose más flexible a las tormentas de la vida. Los malos momentos, pueden convertirse en oportunidades de experiencias estimulantes. Ante una situación en la cual alguien expresa un desacuerdo con usted, no trate de imponer su postura… en cambio, puede hacer un comentario del tipo: “¡Nunca lo había considerado de esa manera; gracias por compartir sus ideas conmigo!”. Prestando atención a una opinión contraria a la suya, rechaza el engreimiento de su ego y da la bienvenida a la flexibilidad del devenir de las cosas.
|