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Conseguir que otros laboren trabajosamente para conseguir un objetivo planeado es el reto que los líderes afrontan día a día en las mipymes. Cuando distraerse, holgazanear o desmotivarse es fácil, lograr alinear al equipo es lo difícil. Para las empresas, se trata de “quebrar” esa oposición silenciosa, pero pesada y continua. ¿Cómo hacer que el equipo haga “parte de sí” el proyecto empresarial? Tarea ardua, mas no imposible. El líder, trata de obtener la codiciada ayuda de su equipo; ese es su trabajo, influir en las personas. Los equipos humanos, salvo excepciones, se oponen al cambio. Intentar motivar/presionar para producir cambios no da muchos resultados (las personas son recelosas del control). La gente elige libremente tomar sus propias decisiones, sin embargo, en las empresas se siente presionada por las reglas y los superiores jerárquicos. Se produce un círculo vicioso: a mayor presión, mayor resistencia. ¿Cómo romper este círculo? Otorgándoles cierto control, el necesario para que las personas tomen sus decisiones, aunque el líder siempre estará a cargo. Determine el fin buscado y recomiende una vía para alcanzarlo, pero acepte que los otros encuentren sus propias rutas de llegada. No siempre importa el modo, sino a veces el objetivo. Cada grupo, tiene su propia dinámica: identifíquela, acéptela y hágala trabajar en pos de las metas corporativas.
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